Mañana España vuelve a las urnas, polarizada por el conflicto de Cataluña

España vota en elecciones generales por segunda vez en el año

España vota en elecciones generales por segunda vez en el año

España celebraba el domingo sus cuartas elecciones generales en otros tantos años, y un destacado partido de izquierdas prometió ayudar al gobernante partido socialista con la esperanza de impedir un posible gobierno conservador de coalición que podría incluir a un partido de ultraderecha.

Con casi el 64% de los votos contados, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Sánchez es el vencedor, con 124 escaños de los 350 de la cámara baja, uno más que el total cosechado en las legislativas del 28 de abril, cuando se impuso también sin mayoría absoluta. Eso significa que Sánchez, quien no oculta su voluntad de gobernar en solitario, necesitará los apoyos de otros partidos para ser investido y luego sacar adelante las leyes.

Las últimas encuestas publicadas en los medios españoles dan indicios de que habrá un final cerrado entre los bloques de derecha e izquierda, lo que deja entrever que la votación del domingo, que se produce en un ambiente fragmentado y polarizado, no ayudará a disipar el estancamiento político del país.

Vox ya ha unido fuerzas con los otros dos grandes partidos conservadores del país para gobernar en muchas ciudades españolas.

El partido de centroderecha liberal Ciudadanos se derrumbaría, de 57 diputados a una quincena, y la izquierda radical de Podemos aguantaría en torno a los 40 diputados.

"Si queremos un gobierno fuerte frente a la precariedad y el bloqueo, si queremos un gobierno progresista frente a la ultraderecha, y un gobierno moderado frente a los extremistas, aquí está el partido socialista para votarlo", dijo Sánchez el viernes, mientras concluía una campaña de ocho días en Barcelona.

"Yo creo que es muy importante que fortalezcamos la democracia con nuestro voto".

Una de las dominantes de la campaña fue Cataluña, donde sigue vivo el pulso del separatismo contra el Estado.

La temperatura se disparó con la condena en octubre de nueve líderes separatistas a penas de prisión de entre 9 y 13 años de cárcel, por su papel en el fracasado intento de secesión de 2017.

"Me planteé no votar, otra vez, ¡qué pesadilla!, pero luego me habría disgustado si gana la derecha con la ultraderecha", dijo Mari Carmen López, 25 años, luego de dar su voto en el barrio barcelonés de Sant Andreu a Podemos.

El principal beneficiado de la crisis catalana parece ser Vox, cuyo líder, Santiago Abascal, propugna "soluciones drásticas": suspender la autonomía catalana, ilegalizar a los partidos soberanistas, y detener al presidente de la región, Quim Torra.

Al mismo tiempo, Abascal hizo una virulenta campaña contra la inmigración ilegal, a la que vincula con un supuesto aumento de la delincuencia.

Una estimación del diario El País de España, en su sitio web, dice que el PSOE rondaría los 117 diputados, seguido de PP (92), Vox (46), Unidas Podemos (35) y Ciudadanos (18).

Durante la campaña, Sánchez cumplió una de sus promesas realizadas al poco de llegar al poder en junio de 2018: exhumar los restos del dictador Francisco Franco del mausoleo donde descansaba desde su fallecimiento en 1975.

Aunque España sigue teniendo un crecimiento económico superior al de la zona euro, todos los indicadores apuntan a una ralentización y las cifras divulgadas esta semana: enfriamiento del empleo y reducción por la Comisión Europea de la previsión del crecimiento del PIB (cuatro décimas menos, hasta el 1,9 %) resaltan esa idea.

Aunque el analista Holger Schmieding, del banco alemán Berenberg, advierte de que esa ventaja "va camino de reducirse en los próximos trimestres, a menos que un nuevo gobierno consiga al fin desactivar el problema catalán y retomar las reformas favorables al crecimiento", algo "improbable" por ahora.