Vía Láctea genera explosión cataclísmica hace 3,5 millones de años_Spanish

UNa imagen de la Vía Láctea. /Efe

UNa imagen de la Vía Láctea. /Efe

Esta explosión fue tan poderosa que se disparó hacia la corriente magallánica -una corriente de gas que yace a unos 200.000 años luz de nuestra galaxia-.

Después de que la explosión se originara en el agujero negro, llamado Sagitario A*, la radiación se expandió en forma de conos desde ambos polos de nuestra galaxia, dirigiéndose hacia el espacio profundo. Ese es el hallazgo que surge de la investigación realizada por un equipo de científicos dirigido por el profesor Joss Bland-Hawthorn, del Centro de Excelencia ARC de Australia para All Sky Astrophysics in 3 Dimensions (ASTRO 3D), que se publica en 'The Astrophysical Journal'.

Los investigadores usaron datos compilados por el Telescopio Espacial Hubble para revelar que la explosión masiva tuvo lugar hace poco más de tres millones de años, lo cual es "asombrosamente reciente en términos galácticos".

Impresión de las explosiones masivas originadas en el centro de la Vía Láctea, que impactan en la Corriente de Magallanes.

"La bengala debe haber sido un poco como la luz de un faro", dice el profesor Bland-Hawthorn, quien también trabaja en la Universidad de Sydney. "Imagina la oscuridad, y luego alguien enciende el faro de un faro por un breve período de tiempo". La explosión habrá durado unos 300.000 años, un largo tiempo en términos humanos, pero un tiempo extremadamente corto medido en la escala de las galaxias. En esos momentos, el cráter dejado por el asteroide que desencadenó la extinción de los dinosaurios en la Tierra ya debía 63 millones de años, y los ancestros de la humanidad ya caminaban acerca de sus dos piernas. ¿Podrían haber visto el fenómeno?

Un equipo de científicos acaba de hallar evidencia de una colosal explosión que ocurrió en la región donde se ubica el agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea.

"Andrómeda tiene un halo estelar mucho más grande y complejo que la Vía Láctea, lo que indica que ha 'canibalizado' muchas más galaxias, posiblemente más grandes que esta", dijo Mackey. "Es una suerte que no estemos residiendo ahí".

"Estos resultados cambian drásticamente nuestra comprensión de la Vía Láctea", dijo Magda Guglielmo, coautora del estudio de la Universidad de Sydney. "Solo un pequeño porcentaje de galaxias muestra una ruido central, Sin embargo yo creo que todas lo tienen. ¿Quién hubiera pensado que veríamos esto en nuestra propia galaxia?", se pregunta Bland-Hawthorn. En cambio, estos nuevos resultados abren la posibilidad de una reinterpretación completa de su evolución y naturaleza.

Consideraron los astrónomos que esas galaxias fueron tragadas por Andrómeda hace unos 10.000 millones de años, cuando aún se estaba formando.

El último trabajo confirma a SgrA * como principal sospechoso, pero los investigadores reconocen que todavía queda mucho trabajo por hacer. La forma en que los agujeros negros evolucionan, influyen e interactúan con las galaxias, concluyen, "es un problema sobresaliente en astrofísica".