Bolsonaro veta aumento del diesel y las acciones de Petrobras se desploman

Fachada de la sede de la estatal brasileña Petrobras

Fachada de la sede de la estatal brasileña Petrobras

El mandatario afirmó que se reuniría con los ejecutivos de Petrobras el martes y les pidió que la explicaran porqué estaban subiendo los precios del diésel por sobre las proyecciones de inflación para este año.

El presidente brasileño aseguró que no tiene conocimientos de economía, al ser preguntado sobre por qué intervino para evitar que la compañía semiestatal Petrobras aumentara el precio del diésel.

Petrobras anunció el jueves que elevaría en un 5,7% el precio del diésel, en consonancia con su política de adaptación a la cotización del barril de crudo en los mercados internacionales.

Bolsonaro llamó en la noche del jueves al presidente ejecutivo de Petrobras, Roberto Castello Branco, para hablar sobre el abrupto incremento del precio tras discutir el asunto con su jefe de gabinete, de acuerdo a una fuente en el palacio presidencial. "No voy a practicar la política que hicimos en el pasado, pero quiero ver los números de Petrobras", manifestó Bolsonaro durante una visita a Macapá, la capital del amazónico estrado de Amapá.

"No soy economista. Ya dije que no entendía de economía".

Esa decisión fue atribuida por analistas a temores de una huelga de camioneros como la que en mayo de 2018 paralizó por diez días al país y despertó temores entre los inversores de que el gobierno de Jair Bolsonaro no consiga avanzar con su agenda de recortes y privatizaciones. "Nosotros queremos un reajuste, un precio justo para el diesel", agregó.

Aunque en su campaña presidencial del año pasado Bolsonaro prometió políticas económicas ortodoxas, sus primeros 100 días en el poder hacen temer que facciones más populistas en su gobierno tendrían un peso mayor sobre las voces del libre mercado.

El vicepresidente brasileño, Hamilton Mourão, por su parte, dijo en una entrevista a la radio CBN que tiene "absoluta certeza" de que Bolsonaro no va a intervenir en la política de precios de Petrobras y que "no va a practicar la misma política de la ex presidenta Dilma (Rousseff) en relación a los precios de los combustibles y la energía".

El equipo económico liberal de Bolsonaro, que asumió en enero, identifica las intervenciones estatales, con sus subsidios, con los años de gestión del Partido de los Trabajadores (PT), de 2003 a 2016.

El mercado interpretó la presión del Gobierno como una injerencia en la independencia de Petrobras, que en 2018 obtuvo un beneficio neto de 25.779 millones de reales (unos 6.915 millones de dólares), frente a las pérdidas de 446 millones de reales (unos 120 millones de dólares) de 2017. Expertos citados por la agencia de informaciones financieras Bloomberg mencionaron en particular el riesgo de esas intervenciones en los proyectos de Petrobras de desprenderse de sus refinerías.

La estrategia de reconstrucción de la compañía incluyó la venta de numerosos activos, con la voluntad de centrarse en sus actividades tradicionales, de producción de petróleo, con desarrollo en la extracción de petróleo bajo las camadas marinas de agua profunda (presal).