Astrónomo de Harvard considera que asteroide podría ser una nave alienígena

Científico de Harvard cree que una nave orbita en el espacio

Científico de Harvard cree que una nave orbita en el espacio

La mayoría de sus hipótesis se centran en lo que él llama "modestia cósmica". Para el astrónomo es mezquino pensar que "estamos solos en el Universo" o que "somos una especie trascendental en el planeta Tierra". Pero Loeb no estuvo de acuerdo y sugirió que probablemente provenía de otra civilización. Y así lo dejaron plasmado en un artículo que publicaron en el Astrophysical Journal, donde afirman que Oumuamua "es una vela de luz flotando en el espacio, como un resto de algún equipo hecho con tecnología muy avanzada".

Más tarde, esa teoría fue desechada por otros científicos, por lo que aún no hay nada claro sobre el origen de este objeto que atraviesa el Sistema Solar. "Oumuamua no es una nave espacial extraterrestre, y los autores del artículo insultan una investigación científica honesta", escribió Paul M. Sutter, astrofísico de la Universidad Estatal de Ohio, poco después de la publicación del artículo.

"El astrofísico teórico Ethan Siegel calificó de sensacionalista a la afirmación de Loeb y su colega Katie Mack.de la Universidad de Carolina del Norte, dijo que "a veces escribes un paper obre algo que no crees que sea verdad en absoluto, solo con el propósito de ponerlo allí".

"Mucha gente esperaba que una vez que hubiera toda esta publicidad, me echaría atrás". Fue bautizado como Oumuamua, que en hawaiano significa explorador, y fue concebido como una roca o un asteroide desprendido de una estrella en fusión hace cientos de millones de años, o como un cometa helado que deambula por el vacío interestelar, por casi todos los astrónomos.

"Pero se mueve demasiado rápido para ser una roca inerte, y se aleja del Sol como si algo lo estuviera empujándolo desde atrás".

"Si alguien me muestra pruebas de lo contrario, inmediatamente retrocederé", dijo, para justificar de inmediato los cuestionamientos de sus colegas, que miran con escepticismo las declaraciones del astrónomo.

No tiene miedo. Cuenta que lo peor que le puede pasar por su atrevida teoría es que le liberen de sus tareas administrativas. "Y eso me dará aún más tiempo para centrarme en la ciencia", apunta.

NO TEME PERDER SU TRABAJO Loeb, quien creció en un pueblo agrícola israelí, reveló que su interés por el universo empezó cuando se sentaba en las colinas a leer libros de filosofía.

De hecho, aunque esta circunstancia no permite a los científicos identificar la forma exacta del asteroide, si se puede calcular el área aproximada de su superficie, ya que si fuera lo suficientemente grande, habría sido visto.