Nicaragua: EE.UU. utiliza a Luis Almagro como agente golpista

Luis Almagro secretario de la OEA. Archivo END

Luis Almagro secretario de la OEA. Archivo END

Nicaragua sufre una grave crisis que desde el pasado 18 de abril ha dejado 325 muertos, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque algunos grupos elevan la cifra a 561 las víctimas mortales, mientras que el Ejecutivo solo reconoce 199 y denuncia un intento de golpe de Estado.

"El gobierno de Nicaragua rechaza y condena esta sesión solicitada por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, con carácter de urgencia e inmediatez, el señor secretario de la OEA actúa y continúa actuando como caja de resonancia de los grupos progolpe de estado en contra del gobierno constitucional y legítimo de Nicaragua, dirigido por el presidente Daniel ortega Saavedra", dijo Moncada.

El canciller nicaragüense Denis Moncada acusó a Almagro de actuar como un agente político de Estados Unidos para buscar el derrocamiento de Ortega y dijo que la sesión del Consejo fue "ilegal, ilícita e inexistente" porque se llevó a cabo pese a que el gobierno de Managua no la había aprobado.

Bertol detalló que seguirá "adelante con el segundo párrafo" del artículo 20, según el cual el Consejo Permanente puede disponer "la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática".

Para el director de Human Rights Watch (HRW) para América Latina, José Miguel Vivanco, "el principal logro de esta sesión es que arranca la aplicación de la Carta Democrática para Nicaragua".

El expresidente y ahora candidato opositor boliviano Carlos Mesa (2003-2005) pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que aplique su Carta Democrática para impedir una eventual tercera reelección consecutiva del mandatario Evo Morales.

A petición de varios países centroamericanos, la OEA intervino en la crisis institucional que se vivió en Nicaragua hacia el final del período de Gobierno del presidente Enrique Bolaños (2002-2007).

La Carta define los "elementos esenciales" de la democracia representativa, entre ellos el respeto a los derechos humanos, el estado de derecho, elecciones libres y periódicas a través del voto universal, pluralidad de partidos políticos y la separación de los poderes públicos.

Almagro, además, señaló que la crisis de Nicaragua justifica la activación de la citada carta, y acotó que es el primer paso de un proceso que puede desembocar en la suspensión del país de la OEA.

La representación boliviana en la OEA sostuvo que Mesa "manipula y distorsiona el contenido y el procedimiento aplicado por el Consejo Permanente de la OEA" y advirtió que la Carta Democrática se aplica sólo en caso de ruptura democrática por golpe de Estado, que no es el caso de Bolivia.

El proceso está establecido en el mismo artículo 20 de la Carta Democrática, donde se indica que "en caso de que en un Estado Miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime convenientes".