El Papa Francisco proclama santo al arzobispo Óscar Arnulfo Romero

Arzobispo de Managua pide a Romero intercesión en conflicto de Nicaragua

Arzobispo de Managua pide a Romero intercesión en conflicto de Nicaragua

Pablo VI, el primer papa en pisar Tierra Santa, impulsó el diálogo con las otras religiones, y le correspondió la clausura del histórico Concilio Vaticano II en 1962.

La curiosa petición fue avanzada por el actual arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, durante una audiencia de Francisco con unos cinco mil salvadoreños que llegaron a Roma para asistir a la ceremonia durante la cual el pontífice declaró santo al "obispo de los pobres". Presidentes, una princesa y representantes de iglesias cristianas también estuvieron entre los invitados y testigos de la misa.

Tras la canonización del Obispo y mártir Óscar Romero, la Arquidiócesis Primada de México consideró que la Iglesia católica necesita más religiosos que sepan contagiar de amor a los golpeados por las diferentes pobrezas.

Pablo VI fue un profeta de una Iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida de los pobres.

Tanto el informe de la Comisión de la Verdad para investigar los crímenes cometidos durante el conflicto armado, como diversos informes del Vaticano, dan cuenta de nombres vinculados con el asesinato de Monseñor Romero, y se habla de dos periódicos de circulación nacional que en su momento denigraron la vida y la misión pastoral de Monseñor Romero y azuzaron al gobierno y a los grupos irregulares de extrema derecha a que hicieran patria quitando de en medio la voz y la persona que estorbaba sus intereses oligárquicos.

Advirtió que los que no sigan el ejemplo de dejar atrás las riquezas materiales, corren el riesgo de no encontrar a Dios.

"Vemos estos donde el dinero es lo más importante, no haya espacio para Dios ni para el hombre", dijo.

El religioso fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un escuadrón armado de la extrema derecha mientras oficiaba misa en la capilla del hospital de cáncer Divina Providencia de San Salvador, previo al estallido de la guerra civil salvadoreña (1980-1992). Un día antes, en una homilía, el arzobispo había exigido a los militares que gobernaban el país que cesaran "la represión".

"Nuestra nación está de júbilo", dijo el presidente Salvador Sánchez Cerén desde Roma, en un mensaje en la cadena nacional de radio y televisión.

Al ritmo del tañer simultáneo de las campanas de las iglesias católicas en todo El Salvador, los seguidores de Romero festejaron rezando y encomendándose al ahora santo para pedirle por sus seres queridos.

Brenes, además de pedir a Romero su intercesión por el cese del conflicto en Nicaragua, agradeció al papa Francisco su canonización y la concesión de "esa gracia y ese don", porque el beato "es un punto de referencia en nuestras vidas, un punto de referencia muy cercano".

El ya conocido como "San Romero de América" fue canonizado en una multitudinaria ceremonia en la Plaza de San Pedro, en la que también fue elevado a santo al papa Pablo VI.

Guadalupe Mejía, una activista que busca personas desaparecidas, recordó que en noviembre de 1977 acudió, angustiada, ante Romero para pedirle que la ayudara con la desaparición de su esposo por parte de la fuerza pública.