Paramilitares leales a Ortega mataron a 17 manifestantes en 24 horas — Nicaragua

Una mujer sostiene la bandera de Nicaragua durante protesta en ese país

Una mujer sostiene la bandera de Nicaragua durante protesta en ese país

Habitantes del municipio Diriamba, en Carazo, Nicaragua, salieron a las calles a denunciar la complicidad de la Iglesia católica con grupos terroristas, que según los manifestantes, mantuvieron secuestrada a la población durante semanas, impidiendo la libre circulación.

Grupos paramilitares leales a Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, y policías antidisturbios asesinaron a 17 personas en 24 horas, en la peor matanza desde que comenzaron las protestas contra el gobierno en Abril.

Turbas, algunos encapuchados y armados, rodearon y ofendieron verbal y físicamente hoy a los obispos, incluido el cardenal Leopoldo Brenes y al nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag, tras llegar a Diriamba, Carazo.

Los jerarcas, que se trasladaron en caravana desde Managua, fueron rodeados por seguidores del Gobierno en la entrada del templo, en cuyos alrededores había decenas de hombres encapuchados vestidos de civil y policías.

"Han agredido a los obispos, a periodistas, el gobierno va dejando sin posibilidad la salida de la crisis por medio del diálogo", dijo el presidente del Consejo Superior de la Iglesia Privada, José Adán Aguerri.

"No tenemos ninguna arma, (.) ellos estaban atacando desde afuera", dijo un miembro del cuerpo médico dentro de la basílica, vestido con una gabacha y el rostro cubierto con una camisa.

En la iglesia de San Sebastián cerca del mediodía, los obispos fueron agredidos por paramilitares y por grupos de choque del gobierno de Ortega que asediaban la basílica.

"Lo vamos a valorar (.) esperamos que el diálogo no se caiga, pero hemos llegado a una situación en la que verdaderamente hay que preguntarse si este camino el Gobierno está dispuesto a seguirlo recorriendo", advirtió el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez.

"Tenían preparada una turba para que nos agrediera", protestó el padre Edwin Román, quien resultó lesionado en un brazo.

La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, precisó a la AFP que el domingo hubo como "mínimo 14 muertos", de ellos unos cuatro integrantes de las fuerzas de Ortega y el resto opositores.

El Comité permanente de la Conferencia Episcopal Panameña afirmó que estos hechos son perpretados por os que no han comprendido que "con la violencia jamás se podrán encontrar los caminos del diálogo y de la reconciliación para solucionar la grave crisis que se vive en Nicaragua".

'Hemos dicho que una vez que se logre un clima de seguridad y de paz y de tranquilidad para todos los nicaragüenses, estamos en disposición de escuchar todos los planteamientos, incluso los temas de la democratización que le interesan a la oposición', puntualizó. "La represión de fuerzas combinadas es desproporcionada", declaró el secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos, Alvaro Leiva.

La CIDH ha señalado "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país", lo que el Gobierno de Nicaragua rechaza.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

Las "jornadas de limpieza" se dan después de que Ortega pronunciase un discurso el pasado sábado diciendo que habrá elecciones cuando la ley lo mande en 2021 y no en 2019 como se lo ha demandado la Organización de Estados Americanos (OEA), la Iglesia y la oposición nicaragüense.