May sugiere la participación de Rusia en ataque a ex espía

La primera ministra británica, Theresa May, dijo el lunes que el exespía ruso Sergei Skripal y su hija habían sido envenenados con un agente nervioso de producción militar, en concreto con una clase de toxina desarrollada en la Unión Soviética.

"Ya hemos dicho que todo esto es absurdo".

Una respuesta rusa insatisfactoria "abriría una panoplia de contramedidas, económicas, financieras, diplomáticas, y luego, obviamente, se habla mucho de las sanciones Magnitsky", dijo a la radio BBC este martes el ministro de Vivienda, Dominic Raab.

"Tenemos confianza total en la investigación de Reino Unido y en su evaluación de que Rusia es el probable responsable del ataque con gas nervioso que ocurrió en Salisbury la semana pasada", aseguró el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson.

En respuesta, la embajada de Moscú ante el Reino Unido señaló que "la actual política del gobierno británico hacia Rusia es un juego muy peligroso que se juega con la opinión pública" y que "entraña el riesgo de consecuencias más serias a largo plazo para nuestras relaciones". La Convención sobre las Armas Químicas prevé que, en caso del uso de sustancias prohibidas, el país sospechoso reciba una demanda de información a la que puede responder haciendo sus propios análisis.

Los servicios secretos británicos están tratando el caso como un intento de asesinato "patrocinado" por un estado al igual que la unidad antiterrorista.

"Esto es un espectáculo circense en el Parlamento británico" y "una provocación", dijo tras la intervención de May, la portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zajarova. "Rusia no está interesada en que ocurran ese tipo de cosas", aseguró.

A partir de esa evidencia, así como del registro histórico de "asesinatos patrocinados por el Estado" de Moscú y "la visión de Rusia sobre algunos desertores como blancos legítimos de asesinatos", el Gobierno británico ha concluido que "es altamente probable" que el Kremlin sea "responsable" del ataque, dijo la primera ministra.

La Oficina de Relaciones Exteriores y Mancomunidad de Reino Unido llamó a consultas al embajador ruso en el país.

Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, de 33, permanecen hospitalizados en estado crítico, mientras que el policía Nick Bailey, que entró en contacto con el agente químico en los primeros momentos de la investigación, continúa grave, aunque su salud está haciendo "progresos".

"Ya hemos dicho que es un disparate y es que Rusia no tiene nada que ver con ese caso", ha reiterado el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, que también ha ofrecido la colaboración de Moscú para investigar el caso.