Esto le sucede a nuestro cerebro minutos antes de morir

Cerebro

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Sin embargo, hay mucho más investigación por hacer antes de que esto se convierta en realidad. Este silencio solo marca la cuenta regresiva final hasta la muerte y puede revertirse por un período, hallaron los investigadores.

Todos ellos habían sufrido accidentes de tráfico terribles, accidentes cerebrovasculares y paros cardíacos, por lo que existía una orden de no resucitarlos.

¿Qué sucede en el momento de la muerte?

Gran parte de lo que se sabía de la muerte cerebral antes del trabajo de estos científicos, de era producto de experimentos con animales realizados en el siglo XX.

El cerebro se ve privado de oxígeno cuando el sistema cardiovascular deja de funcionar.

Mientras que en los animales se produce una afección conocida como isquemia cerebral, en la que la falta de componentes químicos necesarios conduce a una "inactividad eléctrica completa" en el cerebro, en los humanos el proceso es distinto. Además, una especie de 'tsunami cerebral' marcó el momento en que estas neuronas se apagaban antes de su muerte final e irreversible.

Todos los iones importantes se escapan de las células cerebrales, ya que los suministros de trifosfato de adenosina, el compuesto que almacena y transporta la energía por todo el cuerpo, se agotan.

La recuperación del tejido se vuelve imposible.

Para ello, monitoreó la actividad neurológica de los cerebros de los pacientes que no debían ser resucitados usando una variedad de tiras de electrodos o matrices a medida que los acontecimientos avanzaban.

En primer lugar, en ocho de los diez pacientes se detectaron movimientos de células cerebrales intentando evitar lo inevitable, o sea, la muerte que se avecinaba. Eso permite que pequeños choques eléctricos, o señales, sean creados. Y mantener ese desequilibrio, escribieron los autores, es un esfuerzo constante.

Para alimentarse, las neuronas toman oxígeno y energía química del torrente sanguíneo.

Las neuronas mueren cuando la sangre deja de fluir, privándolas del oxígeno que necesitan como combustible para funcionar.

Enviar señales de un lado a otro, como ocurre normalmente, se convierte en un derroche cuando se está en los últimos instantes de vida.

Esto sucede cuando los mecanismos que usan las neuronas para mantener los iones separados comienzan a fallar.

El fenómeno fue denominado "depresión no dispersa", porque ocurre de forma simultánea en todo el cerebro.

A esto le sigue una "despolarización de difusión" (SD), que se conoce coloquialmente como un "tsunami cerebral". Ese tsunami lleva a la intoxicación y destrucción de las células.

Todo ello observaron los científicos en los pacientes. A medida que los niveles de oxígeno caían, la actividad eléctrica se silenciaba en todo el cerebro.

Fue entonces cuando les llegó la muerte.

Sin embargo, el estudio reveló que, en el futuro, todo ese proceso podría no ser tan inevitable como lo es ahora.

"Después de que se detiene la circulación, la dispersión de la despolarización marca la pérdida de la energía electroquímica almacenada en las células cerebrales y la aparición de procesos tóxicos que finalmente conducen a la muerte".