Llama el papa Francisco a acoger, conocer y reconocer a los migrantes

Francisco llamó a una

Francisco llamó a una

Una presencia internacional de fieles, sacerdotes y coros africanos, asiáticos, latinoamericanos, participaron de la Eucaristía.

Al mismo tiempo, Francisco señaló que de ahora en adelante y por motivos pastorales, la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado se celebrará cada segundo domingo de septiembre, por lo cual la del año próximo será, precisamente, el 8 de septiembre de 2019.

Francisco explicó que a esta misa “están invitados, en particular, los migrantes, los refugiados y los solicitantes de asilo”, a continuación, siguiendo el ejemplo de los encuentros de Jesús con los discípulos, afirmó que cada encuentro tiene que servir a lo largo del tiempo para “recibir, conocer y reconocer al otro”. También significa comprender sus miedos y sus preocupaciones de cara al futuro. Para las comunidades locales -dijo- significa abrirse a la riqueza de la diversidad sin prejuicios, comprender la potencialidad y las esperanzas de los que llegan, así como sus vulnerabilidades y temores. Después de la lectura del Evangelio de San Juan, el primer Papa procedente del nuevo mundo e hijo de migrantes subraya que a menudo "renunciamos al encuentro con el otro y levantamos barreras para defendernos".

"Las comunidades locales a veces tienen miedo de que los recién llegados perturben el orden establecido, 'roben' algo que ha costado construir", continuó.

Para el pontífice de 81 años, "tener dudas y miedos no es un pecado". Aunque eso es "comprensible desde un punto de vista humano", es un pecado si esos temores "comprometen el respeto y la generosidad" y "alimentan la hostilidad y el rechazo" de los que son diferentes a nosotros. El pecado "es renunciar al encuentro con el otro, con aquel que es diferente, con el prójimo, que en realidad es una oportunidad privilegiada de encontrarse con el Señor".

Desde el inicio de su pontificado en marzo de 2013, el Papa intensificó sus posiciones a favor de la acogida de los refugiados e migrantes.

Por tanto, subraya Francisco, "este encuentro con Jesús presente en el pobre, en quien es rechazado, en el refugiado, en el solicitante de asilo, nace la oración de hoy".

Finalmente encomiendo "a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María las esperanzas de todos los migrantes y refugiados del mundo, y las aspiraciones de las comunidades que los acogen, para que, conforme con el supremo mandamiento divino de la caridad y el amor al prójimo, todos podamos aprender a amar al otro, al extranjero, como nos amamos a nosotros mismos".