Conflicto sigue vivo en el Chocó

Continúa el conflicto armado en Colombia pese al acuerdo de paz con las FARC

Continúa el conflicto armado en Colombia pese al acuerdo de paz con las FARC

Según la organización, tras cumplirse un año de la firma del Acuerdo de Paz, otros grupos subversivos se disputan el control de varias zonas en donde se desmovilizaron las FARC y que están afectando los derechos humanos de la población civil de estas regiones.

El informe de AI, titulado 'Continúan los años de Soledad', trata los "escasos" efectos que tuvo la firma del Acuerdo de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el 24 de noviembre de 2016 en el departamento de Chocó, donde aún reside el 60% de los afectados por el conflicto armado.

En la presentación del informe "Continúan los años de soledad, Colombia: acuerdo de paz y garantías de no repetición en el Chocó", el secretario general de AI, Salil Shetty, dijo que la aplicación de la paz "es un desafío" y el acuerdo firmado con las Farc es una buena noticia que se ha sentido en muchos sitios del país.

Según el documento, miles de personas han tenido que abandonar sus hogares por la presencia de grupos armados en la zona, generando que, con el desplazamiento forzado, las personas se ubiquen en lugares que no cuentan con acceso a agua potable, con falta de alimentos y sin la posibilidad de regresar a sus territorios. Las comunidades indígenas y afrodescendientes internamente desplazadas están especialmente expuestas, ya que han tenido que dejar atrás sus medios de subsistencia sin protección ni apoyo del Estado. "Es cierto que ha habido una disminución en las muertes de civiles, pero por otro lado está incrementando su vulnerabilidad en donde nuevamente las poblaciones están atrapadas entre varios actores del conflicto", manifestó Érika Guevara, directora para las Américas de Amnistía Internacional. Una de las víctimas más recientes es Aulio Isaramá Forastero, gobernador indígena del Chocó, presuntamente asesinado por miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) la noche del 24 de octubre.

Ante el desarme de 7.000 combatientes de la que fue la guerrilla más poderosa del continente, el vacío ha sido ocupado por la fuerte presencia de los rebeldes del ELN, en diálogos con el gobierno, y "el reacomodo de estructuras paramilitares" desarmadas en 2006, advierte AI.

"Las múltiples dificultades que entraña implementar este Acuerdo de Paz no pueden servir de excusa al Estado para no tomar medidas encaminadas a hacerlo efectivo y a mantener a salvo a la población civil", ha manifestado Salil Shetty.

Por último, Shetty pidió investigar las denuncias por supuestos patrullajes de Fuerzas del Estado junto a grupos paramilitares.