2 muertos en protestas tras reelección de presidente — Kenia

2 muertos en protestas tras reelección de presidente — Kenia

2 muertos en protestas tras reelección de presidente — Kenia

Un representante de los servicios de seguridad precisó que los jóvenes fueron asesinados por la policía durante las operaciones para suprimir a los manifestantes.

El líder de la oposición, Raila Odinga, que no reconoce los resultados oficiales y se autoproclama vencedor, obtuvo un 44.74 por ciento de los sufragios.

Un responsable del Gobierno dijo a periodistas que otro hombre murió en el condado de Kisumu, centro de graves incidentes de violencia étnica postelectoral en 2007, en los que murieron 1.200 personas y 600.000 fueron desplazadas.

Algunos de los principales barrios de Nairobi e importantes poblaciones, como Kisumu, viven desde anoche violentas protestas en contra de la reelección del presidente Uhuru Kenyyata, en las que han muerto al menos cuatro personas por herida de bala.

Los epicentros de los disturbios en esta capital son los distritos pobres capitalinos de Kibera y Mathare, bastiones del candidato opositor, donde combates callejeros entre policías y manifestantes causaron dos muertos horas atrás, aunque también hay disturbios en otras zonas del país.

- Kenia espera hoy los resultados finales de las elecciones generales en medio de una creciente tensión después de que la oposición se haya proclamado ganadora en contra del recuento provisional de la Comisión Electoral, que da la ventaja al presidente Uhuru Kenyatta.

La coalición NASA de Odinga rechazó los resultados incluso antes de que fueran anunciados, diciendo que los sistemas de la comisión electoral habían sido hackeados, que el recuento fue irregular y que los observadores extranjeros que avalaron el escrutinio eran parciales.

Sin embargo, la principal organización keniana de observación electoral, ELOG, ha dado por válidos los datos de la Comisión y ha descartado una manipulación.

Kenyatta ganó con un 54% de los votos frente a casi el 45% de Odinga, pero la amarga disputa sobre la integridad del proceso electoral ensombreció lo que muchos kenianos esperaban sería una celebración de la democracia en una potencia regional conocida por su fortaleza económica y estabilidad a largo plazo.